¿Quién lo diría? Un hashtag desataba una serie de fotos de perfil, consignas y comunicados en torno a una problemática que a estas alturas del capitalismo ya no da para más.

Lucía Pérez, joven argentina de 16 años. ¿Quién era Lucía? Sus amigos, familiares, y quienes formaban parte de sus redes sociales la conocían, le estimaban, se preocupaban por su paradero por lo menos una vez en el día, y esto es lógico, en una sociedad como la nuestra estamos conectados a las redes de una u otra forma. No era impedimento haberla conocido en persona, o haber tenido que pasar tiempo de calidad con ella para descifrar las sensaciones que evocaban su sonrisa, esta que recorriera el mundo a través de las plataformas digitales que han esparcido los antecedentes de su partida.


 
Su mirada llamaba a la alegría, no la dejaba fuera por ningún segundo, presidiendo de su sonrisa su mirada desataba una silenciosa rebelión. Eso no lo tomaron en cuenta los tres sujetos que incitaron a Lucía a emborracharse y a consumir tanta cocaína hasta el punto de sufrir una sobre dosis; pero sin lugar a dudas lo más desagarrador es que no pensaron en ella ni un solo segundo mientras la violaban, para luego como si fuera poco el transgredir el espacio íntimo de una menor, tuvieron la osadía de introducir un palo largo en su vagina, causándole un dolor tan grande, un dolor como ningún otro sentido por la joven hasta ese instante, que fue más que suficiente para que sufriese un paro cardíaco.

Lucía Pérez no murió porque sí, ella murió porque a raíz de la atrocidad que cometieron estos sujetos simplemente tuvo que tirar la toalla y decir “Ni un minuto más”. Ella murió porque la tortura ejecutada contra su persona fue insostenible. Ella murió porque tres sujetos, en su calidad de hombres, siguen pensando que el llevar un pene colgando entre las piernas te da el poder para decidir sobre la vida de otro ser humano. Ella murió porque a ojos de otros era “inferior”, y por ende, merecía un castigo. Ni siquiera fue ejecutada para saciar el apetito sexual de un hombre, ella fue muerta por el simple hecho de haber nacido mujer.

En Chile, ya que el patriarcado ataca de la misma manera a escala global, una niña de 10 años era encontrada muerta en el patio de su casa. El padrastro de la niña confesó que la asfixio colocando una bolsa de plástico en su cabeza, luego quiso “eliminar la evidencia” y metió el cuerpo de la niña en una bolsa de basura, la roció con combustible, y procedió a encenderle fuego. El sujeto no sabía que la niña estaba inconsciente cuando prendió fuego. El sujeto no tuvo compasión en ningún instante de su cometido.

Ese sujeto y los asesinos de Lucía no tuvieron problemas en ejercer el poder que el patriarcado les concede. Funcionó a la perfección el fin para el que fue creado: mantener el yugo por sobre otro ser humano.

Es así entonces, gracias a estos y tantos otros hechos, que lo que se fragua en las redes sociales, con la ayuda de más de 50 organizaciones en todo Chile, luego se vuelca en la realidad


 

La marcha #NiUnaMenos y las Organizaciones Políticas y Feministas

 




Se llamó a marchar en todo Chile, y las mujeres (y algunos hombres) salieron a la calle a exigir que se termine con el miedo. Aquí existe un objetivo común: que de una vez por todas el patriarcado caiga.

En la ciudad de Concepción miles fueron los que se volcaron a las calles en una fila interminable que congregaba al pueblo cansado de que siga existiendo el abuso sistemático en contra de las mujeres.

En el lugar se congregaron una cantidad importante de organizaciones políticas, organizaciones feministas, organizaciones de la sociedad civil, entre otras, que comparten la misma exigencia.



 

 



Todos tenemos más o menos claro que una sola persona puede generar cambios sustantivos en su vida y en la vida de quienes le rodean, pero si aquellas individualidades que apuestan por ser generadoras de cambios en la sociedad se unieran, es otro el ave el que cantaría.

Los movimientos por la erradicación del patriarcado llevan más de 50 años trabajando en Chile. Organizaciones feministas tales como el MEMCH en los años 30 demostraron ya en esa época que ante cuestiones políticas y jurídicas la mujer debía tener los mismos derechos que los hombres ¿Por qué sería diferente si ambos son seres humanos? Pregunta que organizaciones feministas como el MEMCH, y tantas otras, han intentado responder, y ante las problemáticas de fondo que traen consigo aquellas, solucionar

Es así como no solamente Movimientos Feministas se han dado el trabajo y han asumido como un deber el luchar por todas las mujeres, sino que actualmente se ve ligado a la izquierda del espectro político una tendencia de solidaridad con las cuestiones feministas, las cuales se plasman en las exigencias y demandas que instalan los diversos grupos de izquierdas que se encuentran, o no, en la palestra de nuestra mil veces vilipendiada farándula política.



 


 

 


 

Movimiento por la erradicación de la cultura machista femicida: ¿Qué pasos debe seguir?


En Concepción existe una mayoría considerable de colectivos, movimientos, agrupaciones, partidos políticos, etc, que buscan instalar sus agendas en pro del mundo mejor que sus militantes o simpatizantes consideran. La4TaMuralla tuvo acceso a dos militantes durante la marcha que se llevó a cabo en Concepción.
 

 

Consuelo Herrera, estudiante de sociología y militante del colectivo Para Todxs Todo en la Universidad de Concepción nos contó su apreciación de los pasos que debería seguir el movimiento contra el patriarcado femicida:

 “Yo creo que el primer paso es organizarnos porque está bien, me parece excelente, que convoquemos cada vez a más personas en contra de los femicidios, en contra del machismo, en contra del patriarcado y el capitalismo, pero finalmente es necesario que seamos capaces de unir fuerzas, de generar un proyecto en conjunto para así acabar finalmente con esta violencia institucional que es provocada por el estado y apoyado hoy en día por los partidos políticos tradicionales”

Así mismo, pero en la línea del feminismo y sus organizaciones, Mariel Guiñez es Militante de la OFL (Organización Feminista Libertaria), organización que lleva varios años instruyendo a mujeres en temáticas feministas y generando contenidos y acción territorial, significando otro aporte más a la lucha por la erradicación del machismo en nuestra cultura. En conversación con La4TaMuralla el día de la marcha #NiUnaMenos ante la interrogante que todos nos estamos haciendo ¿Cómo entonces deben proceder las organizaciones que se plantean la erradicación de la cultura femicida? Nos contó varias cosas interesantes.

Mariel parte haciendo una separación entre las Organizaciones de Izquierdas y las Feministas

“Yo creo que las Organizaciones Feministas debiesen avanzar en torno a la unidad feminista para poderle hacer frente a los femicidios; Creando espacios de mujeres que se auto convoquen, que quieran organizarse, y que finalmente sean capaces de proponer programas para poner fin a los femicidios entorno a que no es que solamente queremos que dejen de matar mujeres por el hecho de ser mujeres, que efectivamente lo queremos, y por eso es que nos manifestamos, sino es que además tiene que haber propuestas en torno a por ejemplo: cómo se endurecen las leyes o cómo se plantean desde la legislación una medida efectiva para proteger a las victimas de violencia intrafamiliar ya que es es el paso antes del femicidio, y así un montón de propuestas que tienen que ser consensuadas entre un Movimiento Feminista que se debe unificar para proponer estas cuestiones”

En cuanto a las Organizaciones de Izquierdas, las cuales tienen la demanda feminista dentro de sus programas, Mariel es crítica: debiesen comenzar por despatriarcalizarse los hombres y las organizaciones, para que las mujeres puedan tener espacio y tengan que dejar de pedirlo.


#NadieMenos, el gemelo malvado con distemper y cáncer en las gónadas del #NiUnaMenos

Pareciera que los hombres, y algunas mujeres con un problema bien arraigado en el cerebro llamado: machismo, no están contentos y contentas de que todos los días se vean los estragos causados por el patriarcado, sino que también se dan el lujo de querer arruinar las buenas causas.

#NadieMenos es el hashtag que comenzó a aparecer luego de que el #NiUnaMenos se hiciera viral en internet. A lo que aboga es a esas cuestiones de comentario de Facebook que aparecen de vez en cuando, tales como: “igualismo”, “nadie debe morir”, y otras que nacen gracias a la ignorancia y la poca preocupación de sus remitentes por adquirir conocimientos sobre el tema, por lo que su práctica se reduce a colgarse de aquello que consideran “malo” y echan rienda suelta a un discurso vacío, sin argumentos claros y llenos de falacias (en especial la Ad Hominem).

Ejemplo de quienes apoyan esta ridiculez lo encontramos en la página “Fanáticos de Extrema Izquierda” en Facebook:


 

 

La ignorancia siempre puede más, y pareciera que las mayorías si de algo nos han puesto en conocimiento es de su sistemática equivocación en una serie de temas que a la población general de un país le respecta. Fenómeno que se espera vaya cambiando con el tiempo.

Quienes nos entregaron sus opiniones acerca de los pasos a seguir del Movimiento contra la cultura Femicida también tuvieron palabras dirigidas hacía este experimento que nace en redes sociales y se queda en redes sociales, ya que en la práctica real y tangible termina por diluirse con el individualismo de las personas que lo enarbolan.
Consuelo Herrera (Para Todxs Todo) nos dijo lo siguiente:

“Me parece una aberración propia también del capitalismo y el patriarcado que es capaz de cooptar las demandas y las justas reivindicaciones, en este caso las mujeres, y es una forma de disminuirlas (…) me parece que es una ridiculez porque en el fondo acá estamos protestando porque históricamente se nos ha violentado, históricamente se nos ha asesinado y hoy en día salimos a la calle con toda la fuerza a decir que no aguantaremos más porque estamos organizadas”.


¿Quién no está de acuerdo en que el capitalismo moldea a los sujetos de manera tal que hacemos de todo por saciar las demandas que exige el sistema? A estas alturas del tráfico de información que existe en internet, servicio que actualmente se hace básico y de primera necesidad en todos los hogares del mundo, es imposible no haber leído aunque sea algo que te haga, por lo menos, sacar esto por conclusión. Llamale capitalismo, llamale sistema, llamale como quieras, pero es indudable que influye en cómo pensamos, cómo nos comportamos, entre otras cosas.

Por su parte, Mariel Guiñez, quién es Militante de la OFL (Organización Feminista Libertaria) piensa lo siguiente del #NadieMenos:

“No sé qué epíteto usar para ese hashtag. Creo que efectivamente podemos estar muy preocupadas y preocupados por el tema de los asesinatos, pero ojalá que sea los 365 días del año, no solamente como una respuesta frente la organización y la sororidad de las mujeres. Yo creo que en estos días que ya han muerto 39 mujeres extra oficialmente, porque oficialmente no sabemos la cifra de lo que se considera femicidio; Porque por ejemplo: si una mujer camina por el centro, y un hombre la mata, eso no se considera femicidio en nuestro país. Sólo cuando son mujeres que mueren en manos de sus parejas, que se pueda comprobar que finalmente son sus parejas. Entonces, yo creo que en ese sentido, la cultura del empate no sirve para poder atacar finalmente los femicidios”

 

 

Cualquiera sea la opinión que tienes sobre un hashtag nada debería negar que una cosa es repudiable en todos los sentidos: El abuso de poder. Tarea es de todos y todas por lograr que la vida se rija bajo estructuras horizontales que nos entreguen igualdad, velen por el bien común, y nos empape del espíritu de la elección efectiva de todo aquello que respecta a nuestras propias vidas. 

Si quieres pelear por algo, sientes el llamado a pelear por algo... amigo, amiga, ya encontraste algo por lo que luchar.