Fuente: http://www.revistapuroteatro.com/2015/01/04/alex-rivera/

 

Alex Rivera, el enfant terrible del teatro chileno, con toda seguridad debe ser uno de los actores más talentosos, arrojados y versátiles de dicho medio teatral. De existir allí una industria cultural o un potente y profesional medio (e inexistente) democratizado -como en otras realidades-, basado única y exclusivamente en la meritocracia artística y no en el servilismo clientelar a que nos tienen acostumbrados -desde hace varias décadas- las corruptelas de ciertas consabidas camarillas ‘mafiocillas’ (con su sumo pontífice y todo, quienes deciden hasta respecto de quién hace teatro y quién no)

existentes allí, sería –sin lugar a dudas- una de las celebridades escénicas de ese lejano país al sur del mundo e inclusive de proyección internacional.

Con estudios superiores de arquitectura y dotado de una envidiable pluma poética, que lo llevó en los noventa a ser premiado con la beca de creación de la Fundación Neruda; y a partir de lo cual ha producido ciertos dispositivos literarios (la saga Camenbert-Roquefort, 21 Cañonazos y My name is John), que –no es para extrañarse- han tenido un escaso éxito y una casi ínfima repercusión.

Por si fuera poco, es instructor de Kung-fu y, últimamente, devenido en cineasta ha dirigido el premiado cortometraje, El silencio de Dawson (Winner North Carolina Film Award, 2015); género en el cual, dicho sea de paso, ha protagonizado un sinnúmero de producciones independientes como tantas series televisivas de alto impacto.

Pero, sobre cualquier otra consideración, es un actor dotado de un temerario arrojo y de una capacidad extraordinaria para romper lanzas, como no nos acostumbra casi nadie en un tan apocado medio… El performance sexual del Festival de Nuevas Tendencias Teatrales (FNTT5) de la Universidad de Chile, es un ejemplo palpable de ello, en donde protagonizó una célebre escena de sexo explícito, que le costó –literalmente- la persecución y la condena de no poco de sus propios colegas de profesión; los que, con toda clase de espurios y absurdos argumentos (“que se le había pagado la chica para hacer el performance”, “que era prostituta”, “que no era actriz”, etc…), lapidaron incomprensiblemente esta trasgresora acción de arte que protagonizó en la apertura de ese problematizador y postrero festival a fines de los noventa (1998). El último efectivamente, pues luego de lo cual, lisa y llanamente, dejó de existir este señero certamen, obra de Abel Carrizo-Muñoz.

 

 

No es dueño -precisamente- de un rostro efébico de un fenotipo europeizante, así como tampoco es poseedor de apellidos linajudos procedente de la aristocracia castellano-vasca, tan demandado por los productores televisivos; credencial que, en un medio provinciano y clasista (cuando no derechamente racista) como el chileno, son prenda de garantía del éxito fácil y rápido. Por lo que ha brillado por su innegable talento y no menor esfuerzo.

Hoy está de vuelta con una nueva polémica (extrateatral): una querella criminal por el delito de plagio, nada más y nada menos, que contra uno de los gigantes de los medios de comunicación chileno: el católico y ultraconservador Canal 13 de TV y su área dramática; los que -supuestamente- habrían incurrido flagrantemente en el plagio de uno de sus creativos libretos. Una acción que, de seguro y conociendo el medio y lo insolidario de sus colegas, le traerá más de alguna dura consecuencia. Aunque, claramente, esperamos que no.

“En otros lugares del planeta estos wueones estarían presos”.

 

 

Al respecto, tuvimos la oportunidad de dialogar con este interesante y talentoso artística nacional -el ‘Johnny Depp’ chilensis- y estas fueron algunas de sus respuestas en torno al bullado caso de la acción legal interpuesta contra el poderosísimo pontificio canal de TV chilena, sobre el cual se ha impuesto un ostensible y significativo cerco (des)informativo que impide eventualmente al grueso de la opinión pública conocer en qué etapa se encuentra y cuál será el destino de la querella presentada en conjunto con su socio creativo Marcelo Guajardo.

Fco-Javier Alvear: ¿En qué momento o cómo es que un enfant terrible llega a realizar un taller de guiones de teleseries del pontificio Canal 13?

Alex Rivera: Veníamos trabajando con mi socio creativo, Marcelo Guajardo, desde hace tres años proyectos de un corte más oscuro y nos dimos cuenta que no era posible su realización en este país… Con la idea siempre de poder levantar del texto las imágenes, es decir, salir del papel haciendo eco de las palabras que un maestro dijo alguna vez (Enrique Lihn) “¡Véndete o muere!”… Le dimos la ‘oportunidad’ a Canal 13 y postulamos a ese ‘dichoso’ taller, pensando que estábamos en el lugar correcto para generar redes de contacto y poder concretar un negocio. Cuando no de paso mejorar y aportar a renovar el medio desde dentro de un canal, que lleva una seguidilla de desaciertos en su área dramática.

FJA: ¿Qué opinión tienes en general de las teleseries?

AR: El melodrama es un género muy popular y es interesante conocer sus códigos y también conocer qué tiene una serie de éstos que se rigen por el rating… Sin embargo, siento que es esto lo que nos ha atrapado en este país. Los wueones escriben con fórmulas que han funcionado en otras producciones, es decir, se auto-plagian y desperdician la posibilidad de generar empatía, mejorar o enriquecer sus propuestas con la realidad misma. La pobreza la muestran sin moscas… y cuando la quieren mostrar de ‘verdad’ compran una teleserie extranjera para sentirse -paradojalmente- lejos de esa cruda realidad. Los actores que interpretan personajes populares llegan al set de grabación con los dientes blanqueados y vienen llegando directo de la manicure… Las producciones son de plástico los policías no saben tomar un arma y después de la acción y las persecuciones siguen igual de peinados, hay muy poco rigor e investigación, escriben de universos que no conocen y eso se nota demasiado.

FJA:¿Pensabas dedicarte algún día a escribir teleseries para el canal católico?

AR: Pensaba vender este guión con nosotros dentro (yo y Marcelo), pero yo actuando. Así íbamos a ‘negociar’ este trabajo. No olvidemos que mi primera teleserie fue en este canal (Doble Juego del señor Vodanovic). Convengamos, dicho sea de paso, que a esta televisión le queda muy poco, sino muta solo le resta desaparecer.

 

 

“¡Ratas cobardes den la cara!, es una de las cosas más finas que se me ocurre para describir este asunto”.

 

FJA: ¿Cómo fue la historia del plagio? Te incorporas al taller de guiones famoso ése… Imagino que resulta más caro que meritorio, ¿no? ¿El guión plagiado fue un trabajo final de curso?

AR: Se postulaba, puesto que los tipos ya no lo dictan… Será por otra lamentable coincidencia, como me dijo el director del área dramática, Ignacio Arnold, cuando me amenazó al mostrarle las pruebas del plagio (“No vamos a llegar a acuerdo… Así que hagan lo que quieran, pero cuidado con demandar porque nosotros podemos demandar de vuelta…”, señaló), que este taller contara con Código SENCE (subvencionados por el Estado); es decir, un taller de capacitación con franquicias tributarias que descontaba impuestos para el canal, por lo que decidimos incorporarnos a él; y como teníamos inscrito el guión en DIBAM (desde el 31-07-2014: Qué Hay de Nuevo Viejo) y lo estábamos intentado vender en diferentes productoras (CBRA FILMS, GEOIMAGEN, MEGA, CINE NEGRO, entre otras)… Todo esto está aportado en la querella criminal contra todos los que resulten responsables por facilitar y encubrir este delito… ¡En fin! A la par que estábamos trabajando un guión de unos estafadores y decidimos presentar Qué Hay de Nuevo Viejo a manera de focus grup en el taller y así ver que reacciones provocaba en nuestros compañeros este trabajo. La reacción fue enteramente positiva y así por sugerencia de la profesora (la asesora de guiones del canal, Isabel Troncoso), desechamos el guión original con el que postulamos al curso, la historia Amante Bandido.

FJA: ¿Ese fue el contexto en que presentaron el guión plagiado?

AR: Si, si, si… Seguramente estos ‘personajes’ jamás pensaron que lo teníamos inscrito y creyeron que solo era un ejercicio de taller. Pues, en efecto, no sabían que efectivamente lo estaba… Los productores, directores a los que les presente el proyecto son testigos en la causa… Uno de los querellados es el señor jefe de guionistas Sergio Díaz Mora, quien al enfrentar nuestro trabajo tuvo la desfachatez de señalar que “era inverosímil que un tipo despertara después de 25 años en coma, que en este taller no estábamos para ‘romper paradigmas’ y que acá se aprendía a hacer historia de amor tradicionales, que las personas en sus casas tenían internet y cable que no iban a creer algo así”. La profesora Troncoso, por su parte, fue más categórica al decir que nuestro personaje protagónico “era un saco de wueás, un viejo que se cree joven, que a la vieja en la casa no le va a interesar la historia de un pelotudo no iba a generar empatía” (sic) y otros epítetos con más garabatos que ideas…

FJA: ¿En concreto te copiaron todo o solo el asunto?

AR: Los guiones originales, es decir, el inscrito por ellos el 31-03-2015 Veinteañero a los 40 y el nuestro inscrito el 31-07-2014 ¿Qué Hay de Nuevo Viejo?, están siendo periciados por la Policía de Investigaciones de Chile (PDI)… Y respecto de lo cual podemos decir, a través de los comunicados de prensa, la publicidad y una persona que trabaja en el mismo canal, que la copia es burda y que con suerte sacaron nuestros nombres. Te digo que cuesta mucho mantenerse frío en esto y las ganas de decir las cosas por su nombre están latentes cuando pienso en el tema. No decir ‘plagio’ y decir ‘robo’, por ejemplo… ¡Ratas cobardes den la cara!, es una de las cosas más finas que se me ocurre para describir este asunto.

 

 

Para ser concretos… El eje actancial, a través de que ojos contamos la historia, es decir, su protagonista, el contexto histórico, el tono comedia, personajes, el storyline de venta casi exacto, las fechas, las edades y una infinidad de detalles que haremos público en su momento, pues sabemos que la única forma de que este grupo de poder que es Canal 13 que compra portadas de diarios y son capaces, aun teniendo las pruebas en su poder, de ignorarlas; y no solo eso, sabiendo que hay una querella criminal en curso, son capaces de creerse mejor y por sobre la ley y anuncian la teleserie y la publicitan por todos lados. Es por esto es que hacer pública esta lucha nos protege de alguna forma, aunque sabemos que será difícil romper el círculo de poder que rodea a estos tipos.

FJA: Y de impunidad…

AR: Efectivamente… Si bien arriesgan firma mensualmente -por conducta intachable anterior-, pues esto se considera un delito con bajas penas al igual que el robo de cajeros automáticos en su momento, el daño moral y patrimonial que se nos han hecho merece castigo… La idea de hacer público todo esto es para que nunca más le ocurra esto a ningún otro creador. Tenemos el deber moral para con las nuevas generaciones y para todo aquel que se relacione desde la buena fe con cualquier medio de comunicación, por poderoso que sea.

FJA: ¿Cómo y cuándo advertirse que te habían plagiado? ¿Acaso tuviste acceso a la obra completa que correspondía al plagio de la tuya?

AR: Me enteré por la prensa, uno de los productores a los que le había intentado vender el guión me llama un domingo por la mañana para felicitarme por la venta. La verdad no entendí nada, pensé que se había equivocado de persona, incluso pensé que venía de una buena fiesta; pero Cristóbal Braun insiste y me empieza a enviar fotos del diario La Tercera en donde anunciaban que la nueva apuesta dramática de Canal 13 partía con un hombre que volvía de un coma de 27 años. Al revisar todo el artículo me doy cuenta de las enormes similitudes y con espanto compruebo que el responsable de la autoría era Sergio Díaz Mora, el jefe de guionistas del ‘13’ y profesor del taller de guiones. El mismo que me dijo que mi historia era inverosímil que nadie iba a creer que un tipo despertara después de 27 años y que en el taller no estábamos para romper paradigmas… Ahí comenzó este viaje que nunca quise iniciar. Luego en diversos comunicados de prensa y en un lugar que administra el propio Díaz aparecieron detalles idénticos a nuestro trabajo. Todo entregado a la BRIDEPI (Brigada de Delitos de Propiedad Intelectual de la Policía de Investigaciones de Chile) en su momento… Además, están las declaraciones de compañeros de taller que llegaron hasta el final del mismo, pues nosotros no estábamos en la segunda etapa que terminó en marzo de este año.

 

“Hacer pública esta lucha nos protege de alguna forma, aunque sabemos que será difícil romper el círculo de poder que rodea a estos tipos”.

 

FJA: Luego vinieron las acciones legales. Cuéntanos en que etapa está ello. ¿Derrotarás finalmente a este gigante televisivo? David contra Goliat.

AR: Creo firmemente que la justicia no puede ser una tómbola, una lotería. Pienso que si hemos entregado todas las pruebas y el relato consistente de cómo ocurrieron los hechos, con testigos de primera línea todo se terminará probando: nuestros compañeros de taller y estuvieron presentes mientras presentamos el guion; los directores y productores a los que les ofrecimos el proyecto, gente entrenada en el mundo audiovisual que son capaces de reconocer el eje de acción y que los personajes, el tono comedia, las fechas del relato, el storyline que es igual al que les presente durante el segundo semestre del año 2014 (las versiones que el mismo canal ha entregado en sus comunicados de prensa)… En definitiva tenemos todas las pruebas de cómo nos robaron nuestra obra.

FJA: Más en concreto, ¿cuáles?

AR: ‘Pantallazos’ del grupo cerrado de Facebook donde los querellados eran miembros. Además los señores ya vendieron el guion a Canal 13 en donde cada capítulo tiene un costo que bordea los 50 millones de pesos, las ganancias de una teleserie pueden llegar a ser del orden de los 50 mil millones de pesos, es decir, el daño patrimonial también está establecido. El Señor Díaz Mora ha hecho pasar una obra ajena y protegida como suya y, además, la ha vendido, lucrándose con ello… El director del área dramática Ignacio Arnold, tuvo las pruebas en su poder y a pesar de todo siguieron adelante con el plagio… Es verdad que arriesgan penas bajas (al igual que el robo de cajeros automáticos en este país), pero a decir verdad en otros lugares del planeta estos wueones estarían presos.

 

“Ojalá esta pesadilla, este viaje que no quisimos iniciar, termine pronto y la verdad sea conocida por todos y de esta forma resguardar los intereses y el trabajo de las futuras generaciones de creadores”.

 

… Creo firmemente que hacer público este caso e incluso ir a la comisión ética de los medios de comunicación a pedir una sanción, nos asegurará la transparencia que este caso necesita pues enfrentamos un grupo que se cree más poderoso que la ley; por lo menos así ha actuado en tanto medio de comunicación. También nos asegura que estas personas no puedan volver a delinquir ni abusar del trabajo creativo ajeno.

FJA: Imagino que estás consciente que tirarse contra un gigante como el Canal 13 te puede significar algún tipo de represalias. ¿Ha habido hasta este momento algún tipo de consecuencias en este sentido? Se ha sabido que has perdido a lo menos dos trabajos por este tema…?

AR: Sabíamos que esto iba a ocurrir, este grupo de poder está repartido y tiene sus tentáculos por todo el medio televisivo, de hecho no solo me ha generado pérdidas pecuniarias, sino también familiares y en todo ámbito; se nos ha censurado en otros medios de comunicación, pues nadie quiere meterse con el dueño de un banco y tantas otras empresas que profitan de intercambios comerciales con este medio. Ya lo dije Canal 13 compra espacios publicitarios en casi todos los diarios del país. Pero como sabemos no se puede hacer una omelette sin romper unos huevos…

FJA: ¿Y para el futuro qué? Está claro que no te ves como guionista de teleseries de la Estación Católica, ¿no?

AR: Con mi socio, Marcelo Guajardo, tenemos cinco proyectos inscritos que nos entusiasman, trataremos de venderlos y por lo pronto seguir trabajando en el documental de este caso, tenemos ya más de 20 horas de grabación en muchos soportes, desde teléfonos celulares a cámaras de última generación, audios de llamadas telefónicas fotos a todas las evidencias etc… Ojalá esta pesadilla, este viaje que no quisimos iniciar, termine pronto y la verdad sea conocida por todos y de esta forma resguardar los intereses y el trabajo de las futuras generaciones de creadores.

Autor: Francisco Javier Alvear

Fuente: http://periodistas-es.com/la-querella-criminal-del-enfant-terrible-del-teatro-chileno-contra-el-pontificio-canal-13-63099