Hoy vivimos un presente muy especial, donde las redes sociales y el acceso cuasi universal a internet hacen que las noticias (Y con ellas las opiniones), viajen a una velocidad nunca antes vista. Por otro lado, el mayor acceso a la tecnología, sumado al descontento y la disconformidad hacia los medios de comunicación tradicionales, ha propiciado el nacimiento de medios alternativos (Holi), con sus respectivos estilos, líneas editoriales, modelos a seguir, y un largo etc.

Aquí empiezan los problemas.

Hace ya 7 meses aproximadamente, Cristóbal Briceño, líder de la (no tan) popular banda “Ases falsos”, nos regalaba un par de joyitas para el recuerdo, tales como: "Todo el mundo habla de patriarcado: que el patriarcado acá y el patriarcado allá. A mí ya me suena como que es una monserga que la gente repite porque somos monos" o "En todos lados, al final la mano que aprieta es la de la mujer, desde el núcleo social que son las familias (…). Para mí esto que hablan del patriarcado acá, el patriarcado allá muchas veces es matriarcado solapado".

Pocos días después para una canción, escribió: “cuando digo verdugo, asumimos que es un hombre, cuando una mujer mata, es su porción masculina que se expresa, eso se me ocurre a mí, seguro que tú no. Que quieres ver una intención particular en contra de la mujer.”.

¿Por qué hacer una nota al respecto ahora entonces? Porque hace tan solo 4 días, el mencionado dijo en una entrevista a La Tercera: “la igualdad de género es una “burrada” porque yo creo que el hombre y la mujer somos muy diferentes y creo que ahí está la gracia de la especie”.

Siendo el tema de los femicidios tan delicado, y siendo la relevación de la mujer a un segundo lugar tan histórica y dolorosa, no podemos darnos el lujo de tratar el tema a la ligera. Demostración sublime de ignorancia es el pensar que la igualdad de género busca el reconocimiento de la igualdad de capacidades. Muestra superlativa de falta de entendimiento es el decir que el patriarcado es una mentira, que por haber sido repetida muchas veces se convirtió en verdad. Lección de hipocresía es decir en una entrevista que no deben de cortarse las flores, al ser entes tan maravillosos y perfectos, dejando al mismo tiempo entrever una visión tan machista del universo.

Aun fuera del tema del feminismo, el problema de fondo parece ser que hoy cualquier famoso, solo por serlo, tiene seguidores que defienden y comparten su opinión. La de alguien que decidió apropiarse de un área que no es la suya. Y no es que no tengan derecho a opinar, ni mucho menos, pero tal como la peste negra de ciudad en ciudad, estas frases se propagan de tuitero en tuitero,  dañando y minando las mentes más moldeables de la web.

Tristemente, hoy cualquier persona que tenga una tribuna donde hacerlo y receptores atentos, puede convertirse en líder de opinión sin tener que cumplir el requisito de formarse previamente, de leer, de cuestionar y entender, de tomar un libro (O aún más fácil, un PDF) y culturizarse.

Solo queda aprender a separar el talento artístico y el nivel de comprensión de la sociedad que tienen quienes pueden hablarle a decenas de miles de personas con un par de clicks, y cuestionar realmente lo que leemos (menos esta columna).

Hoy vivimos un presente muy especial. Asumamos esa responsabilidad.