Pirate Times Chile

Por Luis Mariano Rendón, Abogado.

Los recientes pasos dados hacia la normalización de las relaciones entre Estados Unidos y Cuba constituyen un acontecimiento que, sin ninguna exageración, ha sido calificado de histórico. No por nada, se trata de un conflicto que tuvo en algún momento a la humanidad al borde mismo del holocausto atómico, durante la crisis de los misiles de 1962. Afortunadamente, en ese momento las dos superpotencias flexibilizaron sus posiciones y alcanzaron un acuerdo que evitó la guerra, pese a que Castro no quería ceder un milímetro e instaba en una carta a Khrushchev a ser el primero en recurrir al uso de armas nucleares en caso de invasión norteamericana.

 

 

Tal como la industria lo expresa, el contenido videográfico porno está enfocado a un público, en rigor, objetivo: hombres, quienes, consumen pornografía en sus ratos de ocio para satisfacer necesidades físicas o psicológicas ligadas a la libido. Aquellas piezas audiovisuales, son divulgadas en páginas que ofrecen contenido erótico, en redes sociales, y en todo aquel espacio de la internet que sirva como puente entre quienes desean vender este tipo de material audiovisual. El fin de estos sitios es ganar clics en anuncios, para justificar la presencia de sus auspiciadores en los web sites, ya que estos financian las operaciones de quienes se encuentran detrás del negocio. El punto crítico de todo esto, existe en que el vínculo entre consumidores y el material es efectivo. Esto lo convierte en un negocio muy lucrativo a través de internet. Negocio que, por lo demás, está totalmente desregulado en nuestro país, ya que cualquier tipo de usuario que tenga en su poder un notebook, tablet, o smartphone puede acceder a contenidos de corte pornográfico, previa búsqueda a través de google, o utilizando el buscador de alguna red social.